jueves, 27 de noviembre de 2014

(Rosemary Gordon, Puentes : metáfora de los procesos psíquicos)

"Como Susan Deri ha enfatizado en su crítica a la idea de D. W. Winnicott del espacio transicional (que es similar al concepto de cuerpo sutil), los fenómenos transicionales no puede estar ubicados dentro, fuera o incluso entre las personas. Estos fenómenos se aplican a otra dimensión de la existencia, una tercera área cuyos procesos solamente pueden ser percibidos por el ojo de la imaginación. Las nociones de ubicación son, de hecho, insuficientes. (…)
En términos generales, el enfoque de los alquimistas se dirigió hacia los procesos de esta tercera área. Llamaron tanto a esta área como al proceso que tiene lugar en la misma Mercurio.”
(Nathan Schwartz-Salant, The borderline personality : vision and healing)
“Winnicott postuló que el objeto transicional actúa como fundamento del desarrollo de la tercera área, el área de la ilusión, que no es el ámbito de los mundos ni exclusivamente externo ni exclusivamente interno.
Entonces esta tercera área es la fuente del juego, la creatividad, lo simbólico, y por ende, del arte, la religión, los ritos, las ceremonias, la ética, la estética, etc. (…)
Jung también parece haberse acercado al borde mismo del concepto de Winnicott, incluso muy cerca de nombrarlo, cuando exploró la idea de la realidad psíquica. En Psicología y alquimia (1944), por ejemplo, escribe:
`El lugar o el medio de realización no es ni la mente ni la materia, sino ese ámbito intermedio de sutil realidad que sólo el símbolo puede expresar adecuadamente’ (…)
Antes de alcanzar la etapa de preocupación y la aparición de la tercera área, los contenidos arquetípicos, como demostrara Jung, pueden ser experimentados sólo a través de de la proyección o la identificación (…)
Michael Fordham, en su provocador ensayo “A possible root of active imagination”, ya en 1977 vinculaba a Jung con Winnicott. Sugirió que la imaginación activa y los fenómenos transicionales coinciden en algunas características (…)
La experiencia de lo arquetípico –si entra a lo que Winnicott ha llamado la tercera área, la de la ilusión, el área “como si” de la psique-, más que distorsionar la realidad, enriquece el mundo interior. Esta tercera área se establece cuando el ego ha alcanzado cierto nivel de confiabilidad, después que el bebé ha pasado por lo que Klein ha denominado “posición depresiva”
(Rosemary Gordon, Puentes : metáfora de los procesos psíquicos)

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"Como Susan Deri ha enfatizado en su crítica a la idea de D. W. Winnicott del espacio transicional (que es similar al concepto de cuerpo sutil), los fenómenos transicionales no puede estar ubicados dentro, fuera o incluso entre las personas. Estos fenómenos se aplican a otra dimensión de la existencia, una tercera área cuyos procesos solamente pueden ser percibidos por el ojo de la imaginación. Las nociones de ubicación son, de hecho, insuficientes. (…)

En términos generales, el enfoque de los alquimistas se dirigió hacia los procesos de esta tercera área. Llamaron tanto a esta área como al proceso que tiene lugar en la misma Mercurio.”

(Nathan Schwartz-Salant, The borderline personality : vision and healing)

“Winnicott postuló que el objeto transicional actúa como fundamento del desarrollo de la tercera área, el área de la ilusión,  que no es el ámbito de los mundos ni exclusivamente externo ni exclusivamente interno. 

Entonces esta tercera área es la fuente del juego, la creatividad, lo simbólico, y por ende, del arte, la religión, los ritos, las ceremonias, la ética, la estética, etc. (…)

Jung también parece haberse acercado al borde mismo del concepto de Winnicott, incluso muy cerca de nombrarlo, cuando exploró la idea de la realidad psíquica. En Psicología y alquimia (1944), por ejemplo, escribe: 

`El lugar o el medio de realización no es ni la mente ni la materia, sino ese ámbito intermedio de sutil realidad que sólo el símbolo puede expresar adecuadamente’ (…)

Antes de alcanzar la etapa de preocupación y la aparición de la tercera área, los contenidos arquetípicos, como demostrara Jung, pueden ser experimentados sólo a través de de la proyección o la identificación (…)

Michael Fordham, en su provocador ensayo “A possible root of active imagination”, ya en 1977 vinculaba a Jung con Winnicott. Sugirió que la imaginación activa y los fenómenos transicionales coinciden en algunas características (…)

La experiencia de lo arquetípico –si entra a lo que Winnicott ha llamado la tercera área, la de la ilusión, el área “como si” de la psique-, más que distorsionar la realidad, enriquece el mundo interior. Esta tercera área se establece cuando el ego ha alcanzado cierto nivel de confiabilidad, después que el bebé ha pasado por lo que Klein ha denominado “posición depresiva”

(Rosemary Gordon, Puentes : metáfora de los procesos psíquicos)

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