sábado, 1 de noviembre de 2014

(Otto F. Kernberg, Agresividad, narcisismo y autodestrucción en la relación psicoterapéutica)

“Bajo ciertas condiciones, la pulsión agresiva domina el desarrollo temprano del aparato psíquico en forma tan poderosa que lo conduce a las estructuras psicopatológicas que se observan en la psicosis, en la organización límite de la personalidad, en los tipos graves de perversión y en algunos trastornos psicosomáticos (…)

Una complicación del odio surge del hecho de que la frustración y satisfacción muy tempranas se experimentan como provenientes de la misma fuente. Esto conduce a la psicopatología de la envidia, que Klein explicó como una manifestación principal de la agresión humana (…)

Cuando el odio domina un mundo inconsciente de relaciones objetales internalizadas de manera abrumadora, persisten las primitivas operaciones de escisión, lo que da por resultado una organización límite de la personalidad, caracterizada por un mundo interno de relaciones objetales idealizadas y persecutorias en donde dominan las últimas (…)

Bloquear la conciencia de la realidad es el mecanismo más primitivo y dominante para lidiar con esta situación (…)

La personalidad antisocial en sí se puede concebir como una estructura de la personalidad que está tan dominada por el odio que las idealizaciones escindidas y primitivas ya no son posibles; el mundo se encuentra poblado exclusivamente por perseguidores odiados, odiosos y sádicos.

En un mundo así de aterrorizante, uno sólo puede triunfar convirtiéndose en perseguidor, única alternativa a la destrucción y el suicidio.”

 
 
 


Foto: “Bajo ciertas condiciones, la pulsión agresiva domina el desarrollo temprano del aparato psíquico en forma tan poderosa que lo conduce a las estructuras psicopatológicas que se observan en la psicosis, en la organización límite de la personalidad, en los tipos graves de perversión y en algunos trastornos psicosomáticos (…)

Una complicación del odio surge del hecho de que la frustración y satisfacción muy tempranas se experimentan como provenientes de la misma fuente. Esto conduce a la psicopatología de la envidia, que Klein explicó como una manifestación principal de la agresión humana (…)

Cuando el odio domina un mundo inconsciente de relaciones objetales internalizadas de manera abrumadora, persisten las primitivas operaciones de escisión, lo que da por resultado una organización límite de la personalidad, caracterizada por un mundo interno de relaciones objetales idealizadas y persecutorias en donde dominan las últimas (…)

Bloquear la conciencia de la realidad es el mecanismo más primitivo y dominante para lidiar con esta situación (…)

La personalidad antisocial en sí se puede concebir como una estructura de la personalidad que está tan dominada por el odio que las idealizaciones escindidas y primitivas ya no son posibles; el mundo se encuentra poblado exclusivamente por perseguidores odiados, odiosos y sádicos. 

En un mundo así de aterrorizante, uno sólo puede triunfar convirtiéndose en perseguidor, única alternativa a la destrucción y el suicidio.”

(Otto F. Kernberg, Agresividad, narcisismo y autodestrucción en la relación psicoterapéutica)

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