sábado, 4 de junio de 2011

SIGMUND. FREUD- LA NEGACION

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La negación en la terapia tiene el efecto contrario; cuando se pide lo más inverosímil el paciente nombre lo más correcto. Un contenido de representación o pensamiento reprimido puede irrumpir en la conciencia a condición de que se deje negar. Es una cancelación de la represión, pero no una aceptación de lo reprimido. Hay una aceptación intelectual, se permite al contenido acceder a la conciencia. Negar algo significa aceptar algo que preferiría reprimir, el juicio adverso es el sustituto intelectual de la represión. Por medio del símbolo de la negación el pensar se libera de las restricciones de la represión y se enriquece con contenidos indispensables para su operación. 


 El juicio tiene que atribuir o desatribuir una propiedad a una cosa, (si algo percibido debe ser acogido en el interior del yo) y admitir o impugnar la existencia de una representación en la realidad, (si algo presente como representación dentro del Yo puede ser reencontrado en la percepción). Lo no real es interior, lo real está afuera. No solo es importante que un objeto de satisfacción posea la propiedad buena, y merezca ser acogida en el Yo, sino que se encuentre en el mundo exterior y pueda apoderarse de él. Todas las representaciones provienen de percepciones, son repeticiones de éstas, por lo que su existencia acredita la realidad de lo representado. La oposición entre objetivo y subjetivo se establece porque el pensar posee la capacidad de volver a hacer presente, reproducir la representación por lo que no hace falta que el objeto siga estando. 


El fin del examen de realidad es reencontrar un objeto con la representación, convencerse que todavía está ahí. Además no siempre la reproducción de la percepción en la representación se repite con fidelidad. El examen de realidad controla el alcance de las desfiguraciones. Pero para el examen de la realidad tienen que haberse perdido objetos que procuraron una satisfacción objetiva. El juzgar es la acción intelectual que elige la acción motriz, conduce del pensar al actuar. En el extremo sensorial a raíz de las percepciones el Yo envía al sistema P pequeños volúmenes de investidura por los que toma muestra de los estímulos externos para volver a retirarse tras cada uno de estos avances. El juzgar es el ulterior desarrollo de la inclusión dentro del Yo o la expulsión de él que originariamente se rigieron por el principio de placer. Su polaridad corresponde a la oposición de los dos grupos pulsionales: la afirmación como sustituto de la unión pertenece al Eros, y la negación, sucesora de la expulsión, a la pulsión de muerte. 


La función del juicio se posibilita por la creación del símbolo de la negación que permite una independencia respecto de las consecuencias de la represión y de la compulsión del principio de placer. Además en el Icc no hay símbolo ni representación para el no y el reconocimiento del Icc por parte del Yo se exprese en una fórmula negativa. 

http://psicoanality.blogspot.com.es/2014/05/algunos-libros-basicos.html 

ENRIQUE GALÁN SANTAMARIA.


Enrique Galán Santamaría.
"Lecciones para Terapeutas"
Enrique Galán Santamaria. Analista Junguiano. Miembro de la Fundación C.G.Jung.

Textos didácticos para Analistas junguianos, o para Psicólogos interesados en iniciar una formación junguiana"

Primera sesión ( Fragmento) :
" Nuestro complicado y permanentemente discutido trabajo tiene como unidad de acción la sesión. A lo largo de esos encuentros periódicos, con un tiempo delimitado por sesión —excepto en la práctica lacaniana— y una duración abierta y generalmente larga —excepto en las terapias breves—, se va forjando una dinámica psíquica, el proceso analítico, cuyo resultado esperamos positivo tanto para el analizando como para el analista. Cada escuela psicodinámica, incluso cada analista con sus distintos pacientes, tiene sus planteamientos sobre las sesiones, su encuadre y el proceso, pero todas se basan en esa unidad.
El proceso analítico se estructura mediante un “contrato”, habitualmente verbal, y las sesiones en base a un “encuadre”. El primero sirve para orientar al analizando sobre el trabajo que va a realizarse y las condiciones en las que tendrá lugar. El encuadre es la puesta en práctica de dichas condiciones. Independientemente de los acuerdos a que llegan los interesados, tanto contrato como encuadre están definidos por el analista, que tiene la última palabra, pues es él quien garantiza esas normas que definen su trabajo. El analizando, como bien sabemos, hará un uso muy personal de esas normas, transgrediéndolas en numerosas ocasiones. A fin de cuentas, no son suyas, sino que las acepta confiado en la autoridad y credibilidad que preste, en el momento de la entrevista inicial (contrato) y durante las distintas sesiones (encuadre), al analista a quien acude . El aspecto contractual del análisis, que hace del analizando un cliente con sus libertades correspondientes, permite al analista un nivel de realismo en cuanto a la efectividad de su trabajo, determinada de principio a fin por su cliente. El encuadre es el dispositivo pensado para producir los efectos analíticos buscados: emergencia e interpretación de los contenidos psíquicos inconscientes.
La sesión como unidad presenta un aspecto diacrónico ligado al proceso y otro sincrónico asociado al aquí y ahora. El primero funciona como fondo del que el segundo es la figura. Éste es, a su vez, la fuente de aquél. La dinámica entre la figura y el fondo, entre lo dicho en un momento dado y su contextualización dentro de la cultura del análisis, constituye el proceso analítico, cuyo resultado es un discurso del analizando sobre sí mismo, bastante distinto al formulado en la demanda de análisis, y una conducta acorde con los cambios y transformaciones propios del proceso".....